2 de enero

ravalejar

He encontrado mi verbo favorito en el mundo: ravalejar. Autodefinido como acción de dejarse perder por el encantador barrio del Raval barcelonés, descubriendo la esencia multicultural del antiguo Barrio Chino y que empieza a perfilarse como la nueva bohemia, refugio de jóvenes y artistas. Por la noche se convierte en un lugar sórdido y nunca completamente iluminado, las sombras parecen perseguirte entre farol y farol y las aceras se mojan sin saber cómo. En el Raval habitan las razas, los cuerpos, los vicios. En el Raval se erigen museos y cines, antiguos teatros y cabarets, negocios de todas partes del mundo. Los ojos del Raval son rasgados y su piel es negra, oscurecida por el sol surafricano. Es un hervidero de vida en la calle. Es el Raval.

Así que voy a ravalejar un rato esta tarde. Ayer ya me perdí horas y horas y llegué hasta el Paral·lel (¡atentos al próximo post sobre la expo del CCCB sobre el Paral·lel!).

Buen jueves :)

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