Bajo el Cielo de Madrid

La época estival es perfecta para conocer Madrid desde un nuevo ángulo: sus vistas desde el cielo. La ciudad se despliega intacta desde las alturas, como si la observásemos a través de una bola de cristal de proporciones gigantescas. En un solo día es posible conocer el cielo de Madrid en su profundidad, y no solo eso, también sus calles, su ambiente, sus enclaves más tímidos o los más importantes. Desde el Círculo de Bellas Artes hasta una aventura en parapente, la ciudad de Madrid descubre bajo su cielo sus principales secretos.

Mañanas de cultura y vino

¿Alguna vez has pensado que es posible aunar en un mismo espacio fotografía, arte, literatura, música y aire libre? El Círculo de Bellas Artes, situado en una de las arterias más importantes de Madrid (Alcalá, 42) te da la oportunidad de contemplar la ciudad desde su azotea, donde además de organizarse exhibiciones periódicas es posible asistir a eventos y cócteles en las alturas. Vigilada por una estatua que representa a Minerva, la diosa de la guerra y la razón, desde la terraza es posible contemplar el vasto paisaje arquitectónico madrileño: desde el gran edificio Metrópolis, que abre el curso a la Gran Vía, hasta las Cuatro Torres, situadas en la zona financiera de la capital.

La Metrópoli de Madrid, mi edificio favorito

Subiendo la Gran Vía, e internándonos en el barrio de Chueca, nos encontramos con un espacio multiusos que ha renacido, en 2002, de su propia degradación. El Mercado de San Antón es ahora un edificio que acoge en su interior diferentes ofertas de ocio: desde sus puestos de mercado, llenos de fruta fresca, de colores, de ingredientes para llenarse los ojos, hasta el “Espacio Trapézio”, una iniciativa cultural donde se promueve el arte joven con exposiciones y áreas de trabajos abiertas al público. En este Mercado, situado entre la calle Libertad y Barbieri, los cinco sentidos son los protagonistas. En el último piso, 400 m² de terraza-lounge con vistas a un barrio en ebullición donde disfrutar de un vino (el mercado cuenta con una Vinoteca propia) o un café. Todo el recinto trata de explotar un novedoso concepto: “tú eliges el producto, y nosotros te lo cocinamos a tu gusto”. La Cocina de San Antón, comer y beber en el cielo de Madrid.

Para terminar la mañana, nada mejor que unas cervezas en buena compañía en el barrio de La Latina, área de tapeo los domingos y donde además se encuentra en singular Rastro de Madrid. En El Viajero, es posible degustar especialidades madrileñas y cerveza fría con vistas a la Plaza de la Cebada, una de las más antiguas de Madrid y que en su origen alojaba el mercado que lleva su nombre. La historia de España mana de esta misma plaza: fue aquí donde fue ejecutado Rafael de Riego, general español que en su levantamiento de 1820 da comienzo al Trienio Liberal.

Una mañana de domingo en el Rastro

Una tarde en las alturas

Madrid es mucho más que una metrópoli: también es naturaleza. Por eso no podía faltar un plan de aventura que permita relacionarse con el entorno más natural. ¿Y es que hay algo más natural que el cielo mismo? Varias escuelas y empresas de vuelo en parapente ofrecen sus servicios alrededor de la Sierra de Guadarrama, a 40 minutos del centro de la ciudad. MADParapente y De Nube a Nube te llevan a recorrer el cielo como un pájaro a través de diferentes programas. Acrobático y Safari aéreo son solo algunos de ellos, de duración media de 20 minutos, y que prometen una experiencia de pura adrenalina. Para los más atrevidos, Madrid al cielo oferta cursos de parapente para recién iniciados o ya conocedores de los altos vuelos.

Y del cielo a la tierra, esta vez a la tierra egipcia, sin salir de la ciudad. El Templo de Debod, situado entre el Parque del Oeste y la Plaza de España, ofrece una de las más bellas vistas de toda la ciudad al atardecer. Desde el mirador de este templo auténtico del Antiguo Egipto, regalo que recibió Madrid en 1968 por la ayuda prestada en la recuperación de templos de Nubia durante la construcción de la presa de Asuán, se observa la ladera occidental de la ciudad, donde se encuentra el gran parque Casa de Campo, uno de los pulmones principales de Madrid. Desde el mirador se ve también la Catedral de la Almudena, a la izquierda, y a la que se llega en escasos minutos caminando.

El templo egipcio, asentado sobre un estanque rectangular donde se refleja al atardecer, se puede visitar gratuitamente todos los días excepto los lunes y festivos, y es lugar de reunión nocturna de los jóvenes de la capital.

Atardece en Madrid y no hay sitio mejor que el Templo de Debod para disfrutarlo 

El Madrid de las estrellas

Tras un duro día de recorrer la ciudad, nada como tomarse una copa bajo las estrellas. The Penthouse, la terraza del hotel ME Madrid, en pleno centro (Plaza de Santa Ana, 14) ofrece gran variedad de cócteles en un ambiente selecto y, cómo no, con las mejores vistas nocturnas. Las estrellas parecen acercarse a la terraza, se convierten en un elemento decorativo más junto a los sillones y cortinajes que dan ese toque chill out e íntimo. El chef Víctor Carracedo promete un menú contemporáneo con un toque de la dieta mediterránea más tradicional. Abierto todas las noches.

Para despedirse de la ciudad, una visita al Planetario de Madrid, situado en el Parque de Tierno Galván. Esta institución, de carácter pedagógico y divulgativo principalmente, organiza actividades para todos los públicos por poco más de 3 euros, y durante el verano planifica observaciones con telescopios desde su terraza, a la vez que proyecta imágenes sobre la gran cúpula del edificio.  Las estrellas se convierten una vez más protagonistas de la noche de Madrid, dejándose conocer, como ribete final de un día lleno de nubes y luz.

¡Disfruta de Madrid!

M.

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