Carta a los que caminan

Fumi Koike  - 7

Amo escribir cartas. Esta fue enviada a 275 personas en un ataque de amorosa nocturnidad. Recibí, de vuelta, muchos regalos: retales de conversaciones, objetos perdidos, poemas encriptados y muchas, muchas canciones. Es decir: amor porque sí, del que más me gusta.

GRACIAS <3

(English version below)

Hola,

Quizá ni recuerdes exactamente quién soy o quizá vivimos un montón de tiempo juntos en algún lugar. Tal vez solo cruzamos unas palabras y me dijiste algo que me caló hondo. O me recogiste en la ruta al costado de algún pueblito y viajamos unas horas juntos compartiendo un día ligero. Puede ser que nos besáramos o que nos abrazáramos fuerte al despedirnos o tal vez me invitaste a un bocado de tu comida o yo te regalé un libro o una camiseta o una pulsera o una flor. Cada uno de estos momentos –o cualquiera que fuera el que vivimos tú y yo—fue un momento único y que redirigió nuestros pasos hacia donde estamos ahora.  Por eso te escribo.

Tú y yo nos cruzamos en un viaje por Sudamérica: tu viaje, mi viaje, y el de otras tantas personas. Con cada paso que dimos le entregamos un nuevo impulso al mundo. No sé dónde estarás tú ahora, si seguirás en el mismo lugar donde nos cruzamos por primera vez; yo he regresado a mi casa –Madrid—y desde aquí estoy filtrando y bajando a tierra todas las enseñanzas de estos catorce meses de viaje.

Sobre todo te escribo para darte las gracias: esto lo incluye todo. Agradecerte el amor, la confianza, el pan, el trago de agua, la cama, el abrazo, el tiempo compartido. Agradecerte sobre todo que hayas formado parte de este engranaje subterráneo que le da cuerda al mundo y que lo convierte en un lugar cada día más lindo, aunque nos parezca a veces que pensar así es una tontería, que estando de viaje todo parece bonito pero no es la “vida real”. También quiero contarte que desde que he vuelto a casa siento que puedo ser lo que soy y no lo que se esperaba (lo que yo misma esperaba) de mí.  Cosas tan típicas como “ten un trabajo, ahorra mucho dinero para tu jubilación y pásatelo en las Bahamas” ya no me parecen que casen con mi forma de pensar. En cambio, he aprendido (lo que más) a estar presente en tiempo y en espacio. Y esto abre todo un mundo de posibilidades a la vida.

Con algunos de vosotros seguramente hablé acerca del aprendizaje y acerca de las preguntas. Cuando me marché para comenzar este viaje tenía mucho miedo a la muerte, a desaparecer un día y ya está, a no saber, por simple desarrollo de este miedo, cuál era el sentido de todo esto lío que es vivir. Estos son mis aprendizajes y quiero compartirlos contigo porque, de algún modo, es gracias a ti que haya cambiado mi perspectiva y hoy día me sienta satisfecha de cómo es mi vida. Lo más importante, como te dije, fue entender que solo hay una forma de vivir la vida y es en presente. Simple y difícil a la vez. Esto es: dejando de planear el futuro como locos y también olvidándonos del pasado porque ya no puede ser cambiado. Yo me curé de futuro con mucho esfuerzo pero también mucha voluntad. Y amo ver con los ojos de hoy la vida de hoy y no la de mañana.

Lo segundo que he aprendido es que la única vía para vivir es la del amor. Significa que cuando tengo miedo o me siento lejos, desubicada en cualquier lugar y preguntándome qué cojones hago de vuelta en mi casa de infancia o en la Isla del Sol un día helado, mi corazón responde que todavía puedo abrazar una vez más a alguien, todavía puedo regalar una sonrisa, todavía puedo recoger un plástico en la montaña o contarle un secreto a un pájaro o a una lagartija. Todo esto son actos de amor: no es necesario que tengan que ver con lo sensual ni con el cariño. Uno sabe cuándo es un acto de amor porque el pecho se expande y no es sólo de satisfacción: es que te crece el corazón por un ratito.

Lo tercero que he aprendido es a agradecer todos los días por lo que soy y tengo. Por eso este mensaje. Te escribo para darte las gracias:

Por haberte cruzado conmigo y haberme ayudado a comprender todo esto.

Por seguir contribuyendo al movimiento del mundo con vuestros pasos (que no pare, viajeros, ¡que no pare!) El movimiento no es solo físico, ya lo sabéis. Uno es trashumante en el corazón: sí al desapego y sí a los abrazos y sí a la música todos los días.

Por estar al otro lado leyendo esto y recibiendo el abrazo enorme que te envío desde aquí.

Y te propongo, si te apetece jugar, que me escribas un recuerdo de algo que pasamos juntos. Una palabra, un guiño, lo que fuera. Una canción tal vez. Sería un regalo poder crear un puzzle enorme con todas estas experiencias entremezcladas.

Desde aquí, todo el amor del mundo para ti.

M

Letter to the ones who walk.

Hi,

Maybe you don’t even remember who I am o maybe we lived so many things together somewhere. Maybe we  just said a few words each other and you told me something that changed my mind. Or maybe you lifted me on the highway next to some small village and we traveled and shared a lighty day. Maybe we kissed or we hugged to say goodbye or maybe you invited me to eat something o I gave you a book or a T-shirt or a bracelet or a flower. Everyone of these moments –or any other we lived together- was unique and it changed our paths and brought us where we are now. That’s why I write you.

You and me crossed paths in our trip in Southamerica: your trip, my trip and the trip of many others. In every step we took we provided a new impulse to the world. I don’t know where you are now, if you are still in the same place where we met ; I am back at home –Madrid—and it’s here where I’m filtrating and fixing all the lessons I learnt in this 14 months of traveling.

I actually write you because I need to say thank you: this includes the things I said before. I want to thank you for the love, the bread, the water, the bed, the hug, the time we shared. Thank you, especially, because you were part of this underground gear that breaths life to the world and makes it a prettier place day by day, even if this thought looks silly or only part of my trip-feeling, out of the called “real life”. I also want to tell you that since I came back home I feel that I can be what I am and not only what everybody (and me) expected from myself. Stereotypes as “you must have a job, save a big amount of money to retire someday and spend it in Bahamas” is not the kind of thought that goes with my values anymore. I learnt to live my life in present, in time and space and this opens a big amount od possibilities to life.

I’m sure that with some of you, people, I talked about learnings and questions. When I left my house to start this trip I was absolutely afraid of death, of vanishing one day, of leaving without leaving fingerprints in this world, of misuderstanding the real sense of life. These are my own lessons and if I share them with you is because I think, in any way we can imagine, you gave me a brand new perspective to discover that right now I’m satisfied of how my life is. The most important thing to me was to understand that there is only one way to live and this is to be present in life. Simple and so difficult. This means : stop planning our future and forgetting the past –that that cannot be changed. I healed myself of future-illness and it was through determination. I love to see today life with today eyes and not with tomorrow eyes.

The second thing I learnt is that the only way to live is through love. It means that when I feel scared or out of myself, when I ask myself what the fuck I’m doing somewhere as my chidhood-house or Isla del Sol in a freezing day, my heart answer that I can hug a bit more someone today, I can smile a bit more with no reason, I can pick a plastic on the middle of nature or I can tell a secret to a bird or a gecko. All of those are acts of love : it’s not about sex or about affection. We all know when it is an act of love because our chest expands and it is not only about satisfaction, it is because your heart becomes bigger for a while.

The third thing I learnt is to say thanks everyday. That’s why I write you. To say thanks. Thanks. Thanks.

Thanks to cross my path and help me to understand what is life about.

Thanks to keep on providing energy to the world with your steps (don’t stop, walkers!). You know it: the movement is not only a physical thing. We are nomadics in our hearts : yes to destachment, yes to hugs and yes to music in our everyday lifes.

Thanks to be on the other side reading this and receiving the huge hug I send to you.

I propose to you, if you like to play, to write a remembering of something we lived together. A word, a wink, whatever. Maybe a song. It would be a present for me to create a huge puzzle with all our experiences together.

From here, all the love of the world to you.

M

Be first to comment

Leave a Reply