Cronicismos anacrónicos

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         Cronicismo: (de una enfermedad) chronicité

         Anacrónico: Que está en desacuerdo con la época presente o que no corresponde a la época en que se sitúa.

Un día, viendo Vicky Cristina Barcelona, descubrí que sufro una dolencia muy común que se llama “Insatisfacción Crónica”. Sí, esta, junto al estrés y la crisis, se han convertido en las principales afecciones de las sociedades modernas, que vivimos aquejados por ellas sin saberlo hasta que un día Woody Allen nos lo susurra al oído. Así llegué yo a la conclusión de que no es locura esto que tengo, sino un síndrome de la modernidad, del que no puedo renegar con tanta facilidad como de los últimos móviles con millones de aplicaciones, los ebooks, los ipads y los cronómetros submarinos.

Esta enfermedad, que tanto temo a veces, acecha sobre todo en días de lluvia y domingos por la tarde, cuando el sofá decide abrazarte con la fuerza de un toro desbocado y por la ventana no se ven más que ríos de cristalinos sueños correr calle abajo. Y es que en estos días es cuando me empiezo a plantear un nuevo reto desde el principio, que, digámoslo así, suele llamarse “viaje”.

Ayer fue uno de esos. Un día de tomarle el testigo al día y amanecerme cuando cae la noche, a eso de la hora del té con pepino. Un día de coger ese preciado libro llamado THE BIG TRIP  y pasearme por sus páginas, ávida de escoger un próximo destino. Un día en que Google Maps echa humo de tanta ruta imposible que me he montado sin querer, deseosa de descubrir pequeños pueblecillos entre Barcelona y “cualquierotrolugardelmundo”. Un día de esos en los que me voy a la cama con la firme convicción de haber tomado una decisión correcta, de empacar todo mañana y  pillar algún blablacar por la carretera dirección Montpellier. Y entonces comprendí que en eso consiste la insatisfacción crónica: que apenas he llegado aquí, después de meses oyendo a mi cabecita recitar las maravillas de Barcelona, y ya estoy pensando en el siguiente destino (incluso en los del año 2015).

¿Alguna cura para este mal? Apuesto a que solo existe una: vivir el presente como si el mañana no fuera a existir. Pero con tanto mundo por delante, ¿quién puede?

Un saludo para todos los insatisfechos crónicos del mundo. Si queréis montamos un club de autoayuda en la Champañería de la Barceloneta  los viernes y ahogamos penas.

M.

Me apetecería volver a Gili Trawangan y pasear por los caminos inexplorados con Blondie y estas bicis tan auténticas

O hacerme un pendiente a lo congoleño, o (más simple) volver a Tervuren al Museo de África, y cazar mariposas

¿Y la geometría de los campos de arroz? La dibujaría con acuarelas

O a jugar con la nieve belga 😉

Me apetecería volver a Portugal y colarme otra vez a comer a una República

Y sobre todo, me apetece descubrir momentos íntimos como éste, en la Ciudad Prohibida Púrpura de Hue

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4 Comments

  • Y aquí empecé por este Marina! Muy lindo lo que cuentas! Me suele pasar lo mismo! Ojalá fuera tan fácil de decidirse cuando uno quiere e irse así sin más. De todas maneras, yo creo que algún día en nuestras vidas, la de los soñadores, todas esas cosas que imaginamos, esos sueños, se harán realidad y no habrá que hacer otra cosa que cerrar los ojos e imaginarlos; para cuando los abramos, tengamos la fuerza, iniciativa y energía de ir tras ellos! Estoy convencido!! :)
    Saludos!

    • Gracias Guido! Yo también estoy convencida de ello. Y ¿sabes de qué me dí cuenta? que aunque no pueda ponerme a viajar a todos los sitios que quiero en la realidad, cuando me lo imagino y sueño con ello también estoy viajando. Así que así viaje x doble!
      Un beso y nos leemos! :)

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