Día 11 – Mil vidas

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Llevo todo el día desconectada y confieso que sentarme ante el ordenador hoy me está costando más que nunca. Me apetece seguir con la charla ante el fuego, en el antiguo castillo donde esta tarde hemos tomado té, en medio del Parque de Montseny. El aroma a leña era tan de casa, tan de pueblo…estábamos los cuatro (y el gato) embriagados por el humillo rosado de la chimenea.

Salir de la ciudad, de la que sea, siempre supone una vuelta a los orígenes.  Creo que la gente a veces ve en la naturaleza un enemigo, o si no simplemente algo que les es ajeno, de tanto que nos hemos acostumbrado a vivir entre el cemento. Por eso estábamos tan en nuestra onda paseando por el bosque, siguiendo los senderos y sentándonos sobre piedras enormes a descansar. Ha sido un día bonito. Un día de escapar y también de reencontrarnos, solamente rodeados por el gorjeo feliz de los pájaros y la brisa del norte.

Últimamente, cada vez que paso con el tren por La Floresta (un pueblecillo en la montaña) siempre me imagino viviendo en una de las casas que están en la cima. Está ahí, tan blanca y solitaria, y me revuelve por dentro unas ganas ilógicas y que me son nuevas de aislarme unos días, solo la naturaleza y yo, olvidarme el ordenador y el tabaco y el móvil y todo lo que pueda convertirse en un entretenimiento moderno, y pasarme el día en modo contemplativo.  ¿A ti no te pasa que te gustaría vivir mil vidas? En una de ellas yo sería un monje, o un escritor frustrado que encuentra la inspiración a orillas de un gran lago, donde no pasara nada ni nadie más que el devenir natural. En otra, me dedico a recorrer el desierto como un beduino más, a lomos de un camello al que trataría como a un hermano; y en otra sería bruja, de las buenas, que regala hechizos de amo; y en otra sería marinero para perderle este miedo tan tonto que le tengo al mar y sentir saudade de mi tierra; y en otra sería gorda y cocinera de una casa de familia en el campo; y en otra alfarera y poeta a la vez; y en otra (mi preferida) sería la musa de algún artista en la sombra, y así hasta el infinito. Hoy quería ser jardinera: vivir en el bosque, es el castillo de la chimenea, y cuidar las rosas amarillas que trepan por sus paredes. Encendería el fuego cada noche y contaría historias de las otras mil vidas inventadas a los paseantes y a los bandidos.

Sin embargo no soy ninguna de esas cosas, más que en la imaginación. “Entonces las soy”, me digo. Y apago el ordenador para vivir esta que es mucho más real e intensa, aunque la magia no sea tan tangible como en todas las demás.

 

4 Comments

  • Reply June 3, 2013

    Cintia

    Y si en realidad supieras que sos o fuiste todas esas vidas?. Quién te dice que no las viviste ya y por eso las recordás o las anhelás. Quién te dice que en una vida de marinero no caíste al mar y por eso hoy tu miedo. O quizá ese escritor frustrado que hoy encuentra su revancha en esta.
    A veces me gusta pensar en esto. ¿Cuantas vidas habré vivido?. ¿Cuan antigua será mi alma?. ¿Que personaje elegiré ser en la próxima?. Pensado así es como un juego, como una gran obra de teatro, donde somos los protagonistas, y a la vez los espectadores. Que siga la función entonces!!!

    • Reply June 3, 2013

      Marina

      Hoy nos leímos al mismo tiempo, Cin!

      Ahhhh qué lindo lo que insinúas. Esta noche voy a recordar todas esas vidas, a ver cuál fui de verdad. Me gusta :)

  • Reply June 3, 2013

    Natalia Sarro

    Hola Marina, descubrí tu blog a través de Magali, de Caminomundos. Me encanta el desafio creativo que están haciendo ambas, y me están inspirando mucho….. en cualquier momento empiezo el mio!
    Tu post de hoy es tan real. Yo también siempre quise vivir mil vidas. No me alcanza con esta sola. Por eso leo y viajo, esas son mis dos maneras de multiplicarme.
    Ya escuchaste la canción de Joaquin Sabina “La del Pirata Cojo”? Canta exactamente esto de lo que estamos escribiendo.

    Un cálido abrazo desde Argentina,
    Natalia

    • Reply June 3, 2013

      Marina

      Hola Natalia! Yo también te leo y veo que también estás mucho en la onda de INSPIRAR! Felicidades, es el mejor juego al que podemos jugar!
      Tengo muchas ganas de que este desafío siga vivo cuando nosotras terminemos. Maga lo hizo y a Cin le quedan cuatro cías sólo! ¿Por qué no tú la próxima? Al final es, ante todo, un ejercicio de desbloqueo apasionante, y también nos hace felices a los que nos leemos porque nos hacemos un poquito más reales ante los ojos de los demás, ¿no te parece?
      ¡Así que anímate!
      Voy a ponerme la canción, gracias por descubrírmela!

      Un abrazo enorme (desde el recuerdo de un castillo en la montaña)

      M.

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