Día 13 – Ecuador

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A la mañana fui a la óptica y la chica me dijo que era miope porque nunca miraba lejos. Me dijo que en las ciudades las cosas se nos saltan a la cara y que por eso mis ojos nunca pueden descansar. También me dijo que tengo astigmatismo. Eso no lo sabía y me pareció que me envejecía diez años de pronto.

Luego me puse a pensar en ello y vi que la chica tenía razón: que quizá estoy tan involucrada con el presente que he dejado de lado la meta. Una vez oí: si quieres aprender a montar en bicicleta has de llevar tu mirada lejos, no estar pendiente de las ruedas. A eso me refiero: que aunque tengamos planes de aquí a cierto tiempo, lo ideal es que se desenvuelvan de acuerdo a un fin último. ¿Cuál? Ni idea. Se supone que aún lo busco.

Estos días del desafío están siendo difíciles, me cuesta fluir, y quizá sea esa la razón: ya me he acostumbrado tanto a escribir esto cada día que el fin último, el del desbloqueo y el de encontrar una voz propia, lo he perdido. He de retomarlo. Pero necesito el doble o triple de horas para poder con todo sin desmayarme. Estoy demasiado pendiente de otros proyectos paralelos, aun cuando tengo claro que por el momento este es el más importante. Estoy enfadada, porque he dejado de darle fruta a mis sentidos: solo les doy aire gris de la ciudad, pantalla de ordenador, crispación de dedos, comida rápida. Un par de semanas en las que me he desaparecido de mi misma para entregarme a una causa que me vendo como superior y no es nada más que una ramificación de esta, en la que yo realmente soy.

Hoy no puedo más y me dejo en casa todos los pensamientos y tareas y me voy a la calle a hacer recados, sin pensar en nada más. Después termino en la Ciutadella, frente a un grupo que toca reggae, y su buen rollito me inunda, me descalzo, y dejando que las hormigas me correteen por los pies, me tumbo y me dejo ir. Por eso no quiero escribir, o no puedo, o casi no me sale, con la facilidad de los días anteriores. Quizá este ecuador sea precisamente  el obstáculo que necesito saltar. La prueba de fuego. Estoy en huelga de mí misma, a ver si mañana recupero las ganas y me hago esquirol.

 

4 Comments

  • Reply June 5, 2013

    Aldana

    Mariana!! Tanto en este “desafío” como en la vida misma hay días en los que estamos más inspirados que otros, días en los que estamos más felices que otros, días en los que nada nos gusta, días en los que el mundo es nuestro… Este día es parte de tu proceso y está bueno también.
    Que sigas disfrutando de tus días diferentes.
    Al final, yo todavía no pude empezar… ¿tendré miedo que me agarren muchos días sin nada para escribir? ja
    Un beso grande y seguimos en contacto!
    Aldana
    Hoy en mi blog escribí una reflexión que podría haber sido de algún día del desafío…
    beso!!

    • Reply June 7, 2013

      Marina

      Pues, ¿sabes qué? que esa reflexión debería ser tu día cero!! así ya tienes el comienzo que necesitas!
      Me estoy recuperando de esta huelga de los últimos días y sé que volveré con ganas. porquito a poco.

      Un abrazo! ahora voy a leerte :)

  • Reply June 5, 2013

    Cintia

    Este es el momento donde caen las preguntas, donde nos sentimos inestables, donde creemos que no vamos a llegar hasta el final… Intento no ser consejera de nadie, pero en este caso lo haría. Solo por el hecho de haber vivido la misma experiencia. Mis días del 10 al 15 del Desafío fueron los más difíciles… Pero de ahí en más las cosas se aflojaron. No abandones!!! Mañana llego a mi día 30 y agradezco no haberlo hecho!! Un beso grande y AVANTI!!!

    • Reply June 7, 2013

      Marina

      Tengo tus dos últimos post guardados esperando leerlos en un ratito, como el que siempre se deja “por si acaso” un libro d un autor que le gusta, para poder regresar al menos una vez más a su mundo.
      Tu mensaje me ha dado ánimos. Hoy también estaba en este plan, ya ves que me pasé 4 días sin constestar siquiera a los comentarios, pero me voy reponiendo otra vez.
      Gracias, gracias!
      Un abrazo
      M.

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