Día 20 – Te lo deseo

Si quiero me veo así

Hay días, como hoy, que escribir se convierte en algo inesperado. Casi cada día espero al anochecer para encontrar el momento de calma que saca las palabras hilándolas muy fino, pero dicen que no hay que dejar pasar la oportunidad cuando llega. Por eso estoy aquí, sin nada que decir realmente (hoy pensé mucho en lo práctico pero poco en lo profundo), pero con un pie por delante esperando a ver qué sale cuando no hay nada preparado de antemano.

Os contaré lo que estamos haciendo. Los profesores del máster nos propusieron que creáramos una revista de viajes, los que ya somos periodistas, a la que se podrán ir incorporando los nuevos alumnos de las ediciones que vengan después. La revista nace con la condición del folio en blanco en primer lugar: somos nosotros los que decidimos desde el contenido hasta el diseño, pasando por la línea editorial y a quién queremos que nos lea. Es bonito porque estamos dando a luz un bebé que algún día será gigante y se convertirá en un espacio de referencia (obvio, si hay que soñar, se sueña a lo grande) en el mundo del viajar. ¡O en el mundo del mundo! No puedo contar mucho más: ni lo que ya hemos acordado, ni cuáles son las líneas a seguir, porque queremos que sea una sorpresa, pero sí os diré lo que está ocurriéndome cuando en medio de la reunión desvío la atención un momento y nos veo: todos profesionales, todos involucrados, todos pensando, todos añadiendo un poquito de nosotros para que la receta quede deliciosa al final. Y es que es eso exactamente: un buen plato de comida rica que meterse al cuerpo, aunque sea con los ojos, y alimente nuestra imaginación con vida, mundos y estrellas. 

Hablábamos M y yo de aquella serie de televisión que emitían cuando nosotras estábamos en la edad de decidir quiénes queríamos ser, porque aún no éramos más que materia, niñitas pequeñas que podían soñarlo todo. Se llamaba Periodistas (y estoy segura de que es por causa suya que en nuestra generación haya un porcentaje desmesurado de periodistas y comunicólogos) y trataba de las vidas de los personajes de un periódico y de cómo a veces hay lazos que se desvelan y parece que así tuvo que pasar para que todo ocurriera y encajara. He de decir que en mis noches insomnes de Erasmus volví a ver algunos capítulos y recordé por qué había elegido esta carrera, y es porque congrega en altas cantidades la aventura. Podría haberme hecho exploradora, o arqueóloga (era mi primera opción cuando tenía unos ocho años), pero a mí lo que de verdad me gusta es contarlo. 

En el transcurso de estos meses nos van haciendo preguntas, muchas veces de manera inconsciente, que nos van guiando por un camino concreto: el nuestro. Si al principio de los tiempos de estudiante creías que podías hacerlo todo, muy bien. Pero ahora es cuando nos estamos dando cuenta de que cada persona tiene que encontrar cuál es la finalidad que persigue, qué es lo que le mueve. A mí me gusta contar historias, y cada vez más. Por algo ya mis amigas siempre avisan: de Marina no te creas la mitad, que siempre está exagerando. ¡Pero no estoy exagerando! Estoy recreando el mundo, y solo sé hacerlo añadiéndole y quitándole los atributos que le merezcan la pena. Yo veo la vida en términos poéticos porque me parece más bonita, y para mí no hay otra manera que sea tan auténtica. Para mí hasta las relaciones de un minuto tienen la facultad de ser encuentros mágicos, y los símbolos de la calle y de la historia son determinantes para el futuro de cualquiera de las personas alrededor, y una ruptura es un drama y un primer encuentro es una puerta a las galaxias, y un viaje es una prueba y una conquista, e incluso la temperatura del cielo es el termostato de la emoción. Yo no puedo contenerme: en el aire está la poesía. Una vez pensé que las vidas de los personajes de ficción eran mucho más divertidas, interesantes y prolíficas que las nuestras, pero después me di cuenta de que no era cierto: que es el lenguaje lo que las hace válidas para ser soñadas. 

Y en eso me entretengo yo hoy en día, y más con este desafío. Fíjate, creo que ya le encontré un sentido más allá del desbloqueo: convertir cada día cualquiera en instantes bellos y únicos. Y aunque fugaces, al escribirlos los reinventamos y los elevamos a otro nivel en el que uno nunca muere. 

Escribe mucho tú también. Te lo deseo.

M.

 

4 Comments

  • Reply June 12, 2013

    Jose Luis

    Hija mia … cada vez que escribes, creas magia … eres un ÁNGEL

    • Reply June 13, 2013

      Marina

      cómo exagera este papi jajaja :) un besazo!

  • Reply June 13, 2013

    Cintia

    Yo también descubrí y sentí esto en mi Desafío.. que en cada día, aunque parezca que no hay nada por escribir, siempre terminaba encontrando esos pequeños instantes que valían la pena rescatar. Cada día, sin lugar a dudas tiene algo para contar. Depende de nosotros que lo encontremos no?

    • Reply June 14, 2013

      Marina

      Jo Cintia, menos mal que ayer no pude contestar porque hoy sí que sí me pasó eso mismo, no sabía que escribir, empecé mil veces, y acabé contando cuentos! qué lindo lo pasé, por cierto, volviendo a cuando era una enana que soñaba con principitos :)
      tú sigues con el desafío eh? ya ví que esto es una adicción! un abrazo enorme y sigueeeeeee escribiendo y dibujando y tocando el violín y sonriéndote cada día! :)

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