Día 23 – #VeoVeo1: El aroma de la poesía

san_petersburgo

Es muy curioso cómo las cosas llegan cuando tienen que llegar. Habíamos hablado de este pequeño desafío hace casi un mes, y desde que supimos que el tema sería “Aromas”, he ido recogiéndolos de la calle para cuando llegara el momento de ponerlos sobre el papel. Nunca había sido tan consciente de cómo huele el mundo hasta estos días pasados: simplemente no le había prestado atención  a que cada cosa que nos ocurre de forma cotidiana desprende un aroma propio, que muchas veces no se puede explicar, sino sentir. Pero aún así lo intento.

Por eso este post va a ser sinestésico. Fíjate: lo sé antes de comenzarlo. Me había propuesto ir coleccionando aromas por el camino, pero no escribirlos hasta hoy. Y justamente hoy los aromas llegan solitos, de todas las maneras posibles, más veces camuflados como otras muchas cosas. Sobre todo la poesía.

Una decisión siempre es una decisión, aunque la mayoría de veces no podamos calibrar cuáles fueron las consecuencias hasta mucho tiempo después. Hoy salía de casa y fumaba, y detrás de mí alguien dijo:

-La señorita no sabe lo que ocurre cuando la ceniza que arde vuela en una gasolinera.

Me giré, y le vi. Primero me gustó su chaleco bordado en colores.

-La tengo bien sujeta, ¿lo ves?- dije, acompasando mis pasos a los suyos y enseñándole la colilla en mi mano.

-¿Bien sujeta como cuando el amor?

-¿Eres poeta? Hablemos de amor. Las conversaciones callejeras son las que más me gustan.

Pero él tenía el acento del sur del ecuador:

-¿Querés poesía?

Asentí. Y entonces comenzó:

-Dijo Dalton, un poeta de El Salvador: Poesía, perdóname por haberte ayudado a / comprender que no estás hecha sólo de palabras.

-Qué lindo fue eso-le digo y nos miramos y nos sonreímos. Después él se cruza por delante mio y sigue su camino. Se va de repente. Yo le saludo con la mano, adiós, adiós, y nos quedamos buscándonos hasta que las calles nos hacen desaparecer.

Entonces venía pensando en todo esto de los aromas, y me di cuenta de que todo tiene un olor concreto, a veces escondido sobre la capa más superficial y que podemos ver. ¿A qué debieron oler esos cincuenta pasos en la calle? A gasolina, a humo. ¿A qué debía oler su pelo rizado? A sol. Toda esta sinestesia procede de la pura poesía: no estás hecha solo de palabras, dice el poema. Claro que no, ¡y de aromas también! Pero también de suavidad y de murmullos y de destellos.

Recolecté en la playa el olor de la arena y en la ciudad el de la basura bajo el primer sol del verano. Recolecté el olor de la albahaca estos días, que nace en mi balcón. Recogí el aroma de la noche del Raval, que huele a labios manchados de cerveza, y me perdí en la fragancia de las flores en el callejoncito que cruza mi calle. Olí la carne abrasándose en la barbacoa de las terrazas al son la cumbia y la salsa y sentí el calor en la nariz de la risa naciéndome. Olí el susurro del viento, de todos los vientos. Estos días olí las estaciones: me vinieron todas de una, y el aroma a tormenta es mi preferido de todos, porque huele a resurrección.

Olí mi propia piel, y ese fue el aroma más extraño de todos: no lo conocía. Lo olí con la crema que huele a la piscina de la infancia, y con el sudor de la noche abrigándose.

Creo que llegan tiempos nuevos: quizá ya siento los aromas que vendrán, aunque aún no hayan pasado. La poesía me lo dijo hoy: que ella sabe oler a lavanda y a talco, como las ropas colgadas. Que la descubra, que la descubra.

He roto la promesa: no he podido privarme de la lectura. Hoy aprendí a leer poesía en los labios de otros.

Fue un Veo,Veo un poco sinestésico, pero salió solito y no pude ponerle freno. Si alguien sigue preguntándose ¿qué carajo es eso del Veo, Veo?, le explico:

El ¡Veo, Veo! es la adaptación del juego al que jugábamos de niños, pero ahora que ya somos grandecitos preferimos escribirlo. Por eso el día 15 de cada mes una serie de personas y blogs vamos a escribir un texto sobre un tema que previamente hayamos elegido en nuestro grupo de FB. ¿Quieres participar? ¿Quieres unirte pero no tienes blog? No te preocupes, porque se pueden subir textitos al muro de nuestro grupo, así todos podemos contarnos a qué huelen nuestros mundos este mes, y el que viene ya veremos lo que nos contamos!

Todo vale: texto, video, sonido, dibujitos, lo que se te ocurra. El objetivo es que la imaginación vuele y lo hagamos todos juntos como cuando éramos niños.

¡VAMOS A JUGAR!

 

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