Día 8 – Acuarela

No es mío, pero me gusta que los colores se diluyan.
No es mío, pero me gusta que los colores se diluyan.

No es mío, pero me gustan los colores diluyéndose (Xavier Galiza)

Ahh, hoy no tuve palabras, solo dibujos. Pasé el día pintando con acuarelas nuevas, intimando con ellas, conociéndonos. Los colores me empezaron a ser familiares y eso me gusta. Cuando levanté la mirada eran ya casi las ocho: cinco horas que pasaron en un plis, ni sentí su efecto.

Es bonito regalarse cosas a uno mismo de vez en cuando. Esta mañana me levanté y decidí que quería dedicarme la mañana a mí, no al blog ni al máster ni al facebook, ni siquiera a escribir. Pasé por la tienda de dibujo y compré papel de agua, acuarelas, pinceles, sacapuntas, carboncillo y lápices. De vuelta a casa abrazaba la bolsa como si fuera una niña y no me pude aguantar las ganas y paré a la mitad y en el tapón de una botellita de agua mojé los pinceles y extendí los colores sobe el papel. Quedó mal (no esperaba menos, hará diez o quince años que no me dedico un minuto a acuarelar de nuevo) pero me gustaron las gradaciones del naranja al dorado y del dorado al amarillo de los tejados de Barcelona. Lo disfruté. Y, ¿acaso no se trata de eso?

Pasé tres horas sin pensar en nada, sin divagar siquiera, solamente inmersa en las líneas que bailan y en las tejas brillantes. Ahora me salen mandalas de colores, sin quererlo, y pienso en cómo era inevitable que llegara este momento (es culpa de Jung).

Hoy no hay más cháchara: vuelvo a dibujar. Si puedes, mañana, dedícate cinco minutos a disfrutar de algo que te gustaba mucho y ya nunca haces. Es un reencuentro intenso, se siente paz.

Bona nit y feliz finde :)

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