Entre fronteras

Nota: este post pertenece al reino de los recuerdos.

De las tres etapas del viaje (la preparación, el viaje físicamente hablando y la asimilación de lo vivido al regresar), el momento antes de partir es algo que disfruto sobremanera. Investigar, rastrear la historia y sobre todo la literatura y el cine que tienen que ver con un destino, suele ocuparme incluso meses, todo ello  con la esperanza de poder comprender un poquito mejor todo lo que voy a ver, oír, oler, tocar y probar. Y sentir, también.

Por eso ahora, cuando apenas quedan dos semanas para llegar a Barcelona definitivamente, me pongo a vagabundear por su literatura, que nunca hasta este momento me habia hecho sentir su cualidad profética y condensadora de una historia reciente que me es encantadora, la literatura de posguerra, la novela social y las corrientes posfranquistas. Este último siglo ha tenido en las letras catalanas especial repercusión y a través de las obras de todos estos escritores tan decididos estoy conociendo la Barcelona que me interesa, la de las raíces, los movimientos políticos, la rica burguesía engalanada en sus pisos de San Gervasio y las clases marginales, buscavidas, putas y charnegos.  Y es así, aunque no tenga nada que ver, como llego a aquello de los que en realidad quería hablar: de un territorio perdido entre fronteras. La cadena causal de un hecho pocas veces es explicada, pero ¿no parecen tener más sentido las cosas de este modo?

Había empezado a leer El sexo de los ángeles, de Terenci Moix. En 1992 esta obra recibió el Premio Ramón Llull de novela, galardonado con 60.000 euros (malísima noticia para las letras catalanas: en ediciones anteriores había 90.000 euros en juego). Investigando un poco acerca de este premio, uno de los más importantes de la geografía española, descubro que la ceremonia oficial se entrega en el Principado de Andorra. Andorra. ¿Dónde quedaba eso? Ah, sí, recuerdo nieve, y montañas. ¿Y no he soñado alguna vez con aquellas aguas termales y nunca pude ubicarlas en algún lugar concreto? Sí, era Andorra. Estuve allí.

Lo que tienen los recuerdos es que muchas veces llegan sin aviso y sin aviso se van también, dejándote con la sensación de estar construyendo un enorme collage con pedacitos de vida que se niegan a  encajar correctamente. Además: nunca soy verdaderamente consciente de si un recuerdo es real o si mi imaginación ha recreado una historia más o menos inventada a partir de las imágenes que se guardan en algún álbum hortera de los noventa. Y esto es  exactamente lo que me pasa con Andorra, porque me da la impresión de que todos los recuerdos en los que aparece la nieve han sido clasificados en el mismo saco. Entonces, veo las fotos, y empiezo a ordenar, y me doy cuenta de que unas imágenes pertenecen a un viaje a Jaca (Huesca)  y otros, claramente, a aquel viaje a Andorra, que ahora que me acuerdo, no tenía tanta nieve de por medio, acaso los pequeños copos mientras nos cocíamos en el agua hirviendo de Caldea con la cabeza a la intemperie, y unas cuantas bajadas en un trineo robado, por unas lomas de nieve que, me parece, era artificial.

Siempre me quejo internamente de que no conozco España. O sí: que la conozco, pero que la he olvidado o reconstruido en mi memoria con las fantasías de una niña, y por eso no existe comparación posible entre la que guardo en mi memoria y la real que poco a poco redescubro.  Pero esta vez nos vamos un poquito más allá de la frontera, en algún lugar  perdido de los Pirineos, entre Francia y España, un país en que nunca pensamos, como nunca pensamos tampoco en Liechtenstein ni en San Marino, pero que ahí están, esperando a que alguien los descubra otra vez (que sí, que los perfumes y el tabaco siguen siendo más baratos que a este otro lado de los Pirineos) y Ryanair se invente un nuevo aeropuerto en las inmediaciones. Y poniéndome a investigar sobre Andorra, ahora que me ha picado el bicho de la curiosidad…

¿Sabías que…

–          Andorra no pertenece a la Unión Europea, pero utiliza el euro como moneda de cambio.

–          Cuenta con 313 alojamientos en total. Algunos hoteles en Andorra baratos y de calidad están situados a pie de pista, por lo que el esquí se convierte en el mayor atractivo del Principado.

–          Hasta 2010, Andorra fue el paraíso fiscal perfecto para blanquear dinero negro español. Sin embargo, en la actualidad los acuerdos entre Agencias Tributarias permiten al Gobierno de España investigar cuentas bancarias abiertas en este territorio.

–          Andorra es considerada un micro-estado. Ni siquiera tienen fuerzas armadas propias: la defensa del territorio y la responsabilidad en caso de desastres naturales recae en los ejércitos francés y español.

–          El estilo artístico más destacado es el románico. Andorra tiene más de 40 iglesias de este estilo repartidas por sus 468 km. Además, 65  de sus picos tienen más de 2.500 metros de altitud.

–          La capital de Andorra es Andorra la Vella (en catalán, que por cierto es su lengua vernácula, significa Andorra la Vieja) y tiene una particularidad única en el mundo: está presidida por dos jefes de estado.

Os dejo un par de fotos muy vintage de este viaje a Andorra. No he podido resistirme :)

M.

2 Comments

  • Reply January 2, 2014

    Joe

    esas fotos son muuuuy vintage!

    • Reply January 3, 2014

      Marina

      jaja vaya pintas eh?

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