Mi amigo en las antípodas. Hue

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He recibido una carta de mi amigo en las antípodas. Resulta que un día a él (que se llama Du, “el que juega”, por cierto) y a mí se nos ocurrió asomarnos al otro lado del mundo echando un vistazo a través del eje de la Tierra. Y ahí nos conocimos. Los dos nos echamos a reír al instante porque, seamos sinceros, no a muchas personas del mundo se les ocurre hacer un viaje por dentro de la Tierra en vez de por su superficie, y mucho menos el mismo día, y muchísimo menos aún desde dos lugares que se encuentran, exactamente, paralelos el uno al otro. Pero a través de la Tierra. Ya me entendéis.

El caso es que Du (que se apellida Chi, “rama de árbol”) vive en la ciudad de Hue, Vietnam. Tiene mi edad: los dos cumplimos veintiséis años este mes. Ya nos hemos dado cuenta de que tenemos muchas cosas en común, deben ser las coordenadas estelares de nuestros nacimientos. También nos gusta la música cortavenas. Sus amigos, igual que los míos, se ríen de él por esto. Lo primero que hicimos al conocernos fue pasarnos un audífono del ipod a través del eje de la Tierra y escuchar Ben Howard. Él no lo conocía. Después me enseñó un poco de música de su país, que yo sí que había escuchado cuando visité Vietnam (en los sleeping buses no te dejan dormir de la música tan alta). Esta vez me gustó más, la verdad. Será que no tenía tanto sueño.

Pero lo que más me gusta de mi amigo Chi Van Du (él mismo tuvo que contarme que ese “Van” en medio de su nombre es una partícula que quiere decir que él es un chico, la verdad que no paro de aprender cuando hablo con él) es que tiene mucha curiosidad por todo lo que le rodea (y hablo de rodear en el sentido amplio de la palabra porque Perú…bueno, tiene que dar un gran “rodeo” para llegar, digámoslo así). Así que desde aquel día que nos conocimos a través del centro de la Tierra nos hemos estado enviando cartas (en inglés, para los sabuesos).

Resulta que por nuestro cumpleaños hemos decidido jugar a un juego: él me enviará un relato de un día suyo a través de imágenes y, después, yo haré lo propio. Él me enseñará Hue y yo, a cambio, le enseñaré Arequipa. Le he pedido que me lleve a lugares lindos pero también que me hable de su vida, así todos podéis conocerle un poco mejor.

Aquí está su relato:

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Esta es mi casa. Con mi familia vivo en un barrio de las afueras de la ciudad; por allí nunca vemos turistas. Mi padre regenta un karaoke, así que te imaginarás que mi infancia ha estado muy marcada por la música. Casi todos los días de la semana grupos de jóvenes y también familias enteras llegan a nuestro local y se pasan las últimas horas del día cantando los clásicos del país y también muchas canciones americanas. Les gusta especialmente aquella tan famosa de Titanic. Algunas veces comparto con ellos pero últimamente cada vez menos (es un secreto, pero me estoy viendo a escondidas con una chica).

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Este es mi medio de transporte. Con mi bicicleta voy y vengo de Hue todos los días. Estudio en una escuela de inglés por las mañanas y por la tarde reparo cachivaches, casi siempre radios o teléfonos móviles. Para aprender eso me bastó con ser un poco curioso. Uno de los vecinos del barrio tenía unos manuales de ingeniería eléctrica y me los prestó durante un verano. Después aprendí por internet algunos trucos. De todas formas son arreglos poco complicados, pero me ayudan con los gastos imprevistos (como invitar a helados y al cine a la chica con la que he empezado a salir en secreto).

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Te quiero enseñar dónde vivían mis ancestros. En el Hue antiguo, adentro de la Ciudadela, se encuentra la Ciudad Púrpura Prohibida. Aquí es donde vivía el Emperador con la Reina Madre, la Emperatriz, sus hijos, sus concubinas y sus eunucos. Porque tal vez no sepas que Hue fue durante un tiempo la capital imperial de una dinastía que se denominó Nguyen (entre 1802 y 1945). A la Ciudadela ahora se puede entrar sin problemas y algunas veces voy allí con mis amigos de la escuela de inglés a ver el sol ponerse y a hablar de nuestras cosas (aunque todavía no me he atrevido a contarles que he conocido a alguien especial. Te diré el nombre: Thien, pero no se lo cuentes a nadie.)

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A Thien la he conocido en una heladería. Qué tonta parece la historia, ¿verdad? Pero estamos muy enamorados. Una de sus amigas no dejaba de mirarme y señalarme y Thien (todavía no sabía que se llamaba Thien) estaba tan sonrojada. Yo también tuve que sonrojarme, aunque me habría gustado que eso no pasara porque los hombres tenemos que parecer duros y fuertes delante de las chicas. Ese día no nos dijimos nada pero más o menos un mes después nos cruzamos en la calle y nos saludamos. La primera vez que la invité a salir fue en la primavera. Fuimos a pasear al costado del río Perfume y hablamos durante horas. No sé cómo se lo van a tomar sus padres cuando se enteren porque su familia vive en uno de los barrios más ricos de Hue y nosotros tenemos un karaoke. Ya te puedes imaginar que no somos “tal para cual”, como se suele decir. Pero nos queremos.

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No sé si mi familia tampoco va a aceptarlo…Por eso, de momento, no se lo hemos contado a nadie. Volvamos a Hue: estos sahumerios se prenden en la entrada de los templos y también en las casas. Pero, ¿sabes? Es que no quiero que nuestras familias nos obliguen a separarnos. Hemos pensado que si algo así ocurriese podríamos irnos a vivir a Ho Chi Minh City o a Hanoi, que son ciudades grandes donde nadie nos conoce…

Y los sahumerios…bueno, ¿a quién le importan los sahumerios?

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Estos dos últimos edificios también se encuentran al borde del río Perfume. Son pagodas, en realidad. Se sitúan cerca de los templos budistas y sirven para que las personas oren y hagan sus ofrendas. A veces, guardan reliquias o tumbas de personas que han sido importantes para nuestra religión. Lo más curioso de las pagodas es que atraen los rayos, así que cuando hay tormenta y todo el mundo se asusta sabemos que estamos protegidos por la divinidad que se encarga de despejar la electricidad que podría destruir nuestras casas. También son muy flexibles, en caso de que haya un terremoto; aunque yo todavía no he vivido ninguno (y espero no tener que vivirlo).

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La última visita es al río Perfume al atardecer. Quería enseñarte este lugar porque para mí es uno de los más importantes de mi ciudad. Como que siento que este río ha sido muy relevante en mi vida porque aquí es donde he aprendido a nadar, a pescar, a navegar…Y además fue aquí, en este mismo lugar y con estas mismas vistas, donde Thien y yo nos dimos un beso por primera vez.

Pero esto no se lo cuentes a nadie.

Te envío todas mis bendiciones para ti y para tu familia.

Espero noticias desde Arequipa,

Chi Van Du.


Este post es el resultado de uno de los juegos del libro Turista lo serás tú de La Editorial Viajera. La pista fue: “17. Diametralmente opuestos” y el objetivo era averiguar si la gente que vive en mis antípodas estaba del revés…Al parecer, ellos también caminan sobre dos patas y no cabeza abajo. Si no, mi amigo Chi Van Du ¡lo habría mencionado!

Durante los próximos días seguiremos jugando. Si alguien se atreve a unirse al juego puede contactar a través de la página de facebook de Hey Hey World.


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