Perder un avión

Tsuzen Nakajima

Esta noche el avión que cubre la ruta Madrid-Montevideo arrancará motores, acelerará sobre la pista de despegue y partirá sin mí.

Quedarse en tierra puede dar más vértigo que subir a las alturas. Todo es cuestión de punto de mira. Como pájaro, el aire es mi hogar y la tierra siempre la siento lejos. Me gusta dejarme volar en el viento.

Esta noche un avión parte sin mí y me pregunto si no será también conmigo. No es la primera vez que vivo en duplicado: en cada encrucijada me desdoblo para agarrar los dos caminos ante mí. No sé quedarme con una sola cosa. A veces es bueno, a veces no: lo quiero todo. Esta noche un avión se va sin mí  pero conmigo.

Llegaré a Montevideo y habrá un invierno quizá.

Seguro habrá calles tranquilas y el viento de sus tres costas.

Sé que habrá excitación y caminos nuevos. Pero me siento valiente y por eso me quedo. Cuando me preguntan sobre el miedo a viajar sola por ahí siempre termino confesándome a mí misma que el verdadero miedo es el de quedarme en un lugar demasiado tiempo. Es mi handicap: yo siempre me estoy yendo. Y cargo con él allí donde voy.

No siempre es lindo no tener raíces a tierra. No tener nunca una razón para quedarse.

Ahora: Madrid. Las razones son variadas. A unos les digo la plata, a otros el invierno, a otros la música, a otros la falta de emoción (yo, que hago la mochila un mes antes de irme, y esta vez andaba todo desparramado por ahí, casi incapaz) o la incertidumbre del con qué viviré (el hippismo tiene un límite y se llama cafés con leche a diario). Todas son válidas, pero lo cierto es que ninguna de ellas había pesado tanto como para perder un avión. Siento que la única razón de quedarme es que hace unos días, después de nueves meses de sentirme completamente estéril y vacía, extrañando tanto la vida de viaje, los abrazos, las sincronías y las magias diversas del mundo, sentí que llegaba a un lugar familiar. De pronto el paisaje de noche, la calera soltando ese humo negro que no ha parado un solo día desde la infancia en el camino a casa, las amapolas —ruidos del verano— dejaron de parecerme extraños. Perdí mis ojos de extranjera que solo vuelve a este lugar en vacaciones y me mezclé con lo que me rodeaba.

Quizá sí, también se puede tardar nueve meses en regresar. Algunas veces perder un avión es la única manera.

Esta vez tengo la sensación feroz de que perder un avión es también perder una huída.

Ilustración de Tsuzen Nakajima

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10 Comments

  • Reply May 30, 2016

    Andrea Bergareche

    Me encantan las sintonías y las señales, las “casualidades”. Llego aquí y a ese avión que esta noche dejarás ir mientras yo termino de decidir y de avisar, que tampoco me quiero ir, que aún, al menos otros tres o cuatro meses, me quiero quedar. Que el verano es la mejor parte y no me quiero encerrar en una isla a trabajar y que prefiero este cuarto y este invierno porque se que cuando me vuelva a marchar será aún más lejos.
    Me alegra tu valentía y saber que esta vez, no sales huyendo. Hay una frase de Montaigne que siempre me ha gustado mucho: “A quien me pregunta la razón de mis viajes les respondo qué se bien de que huyo pero ignoro lo que busco”. Supongo que llega el momento de dejar de ir para empezar a buscar.
    Espero verte pronto por Madrid, ya que ambas nos quedaremos por aquí.
    Un fuerte y sincero abrazo Marina!
    (Comparto) <3

    • Reply May 30, 2016

      Marina

      Amo la frase. Así me siento. Siempre huyendo, siempre yéndome. Enfrentarse a la normalidad asusta más que enfrentarse a lo desconocido. Pero vamos a ser valientes, ¿no? Eso sí lo aprendimos viajando :)

      Nos vemos cuando quieras. Por esta ciudad están pasando mentes mágicas últimamente, personas amarillas con conexiones preciosas.
      Un abrazo de vuelta, hermosa!

      M

  • AYYY QUÉ FUERTEEEEEEEEEEEE.

    El relato y vos.

    Me pasó algo parecido la última vez, pero no fui tan fuerte como para quedarme, preferí huir. Viajar de inercia nomás, porque viajando me siento cómoda (e increíblemente, el desafío era quedarme).

    Nunca tengo razones para quedarme y cuando empiezo a tenerlas, me voy. Soy una “huidora” profesional.

    Te felicito por seguir en sintonía y tener la valentía de decir “todavía no”.

    • Reply June 1, 2016

      Marina

      Bienvenida al club de las huidoras! Jaja Titín, nuestro desafío siempre será quedarnos. A eso sí le tenemos miedo y no a las arañas y las selvas :)
      Un abrazo y gracias por leer :)

      M

  • Reply May 31, 2016

    Jai

    Esto de verdad me encanta, Marina… Me recuerda a que casi estuve a punto de perder mi avión de vuelta a casa en Madrid, me fijé que estaba en la puerta equivocada cuando ya estaban cerrando la que correspondía a mi vuelo, y corrí como loca (cabe destacar que era una niña de más o menos 10 años y estaba viajando sola de vuelta a casa).
    Gracias por inspirarme. Un abrazo desde Venezuela.

  • Reply June 1, 2016

    Nal

    “Quizá sí, también se puede tardar nueve meses en regresar”… yo también estoy regresando… creo que está bueno dar tiempo a este regresar, aunque es difícil y… raro. Darse el tiempo de volver por ahí también es empezar algo, no?

    • Reply June 2, 2016

      Marina

      Es otro viaje el regreso. Hacia el interior. Suerte, preciosa!

  • Reply June 4, 2016

    ana . meiomaio

    No imaginas lo cuanto que me he identificado con estas palabras que escribes… Y estas: “Quedarse en tierra puede dar más vértigo que subir a las alturas. Todo es cuestión de punto de mira. Como pájaro, el aire es mi hogar y la tierra siempre la siento lejos. Me gusta dejarme volar en el viento.” Sublimes.
    Ai… esa magia entre el ir y quedarse, entre el aqui y el allá. Gracias por las palabras. Tan, tan bonitas.

    • Reply June 12, 2016

      Marina

      <3 Siempre buscando respuestas en la deriva. Un besito preciosa!

  • Reply December 9, 2016

    Júlia Pensato

    Leyéndote, Marina, y leyendo los comentarios, tengo ganas también de compartir con vosotras. Me siento igual, a la vez que reconfortada al leeros.
    El año pasado lo dejé todo y me fui 8 meses de viaje, sola, sin una ruta definida ni organizada, para dejar que se definiera con las sintonías a cada paso. Necesitaba huir de mi aquí.
    Al volver, siempre la misma exclamación y la misma pregunta: “¡qué valiente! ¿no te dio miedo?”. Mi gesto se tuerce al quedar liberados mis nervios, contenidos por el día a día y la necesidad de encajar en la normalidad. Para afuera solo un “¡Qué va!, fue genial..”; para mis adentros retumba lo que mantengo normalmente silenciado: “¡AHORA estoy muerta de miedo!!!” Lo otro te lo hago ahora mismo y con los ojos cerrados. Pero quedarme un tiempo largo, regresar a lo de antes (familia, ciudades, amigas, lugares, carrera,…), no poder ir con el viento, con el sol, con la lluvia,… eso SÍ me da miedo.
    A veces veo esta huída como algo malo, fácil, por no tener obligaciones, ni rutina, ni horarios, por poder hacer e ir “siempre” donde quiero, quedándome sólo con lo mejor de las relaciones, sin complicaciones (en teoría); por no tener que vivir en dos mitades: la del “tengo que” y la de los sueños. Pero aquí me siento inerte, cordial, he olvidado que alguna vez tuve algun sueño, un motor interior. Pero quizás, más que un capricho, este es un modo de vivir tan legítimo como cualquier otro.
    Esta vez me he quedado. Estaba hablado de antes de la ida y tenía que ser así (a nivel de pacto y a nivel de sentimientos). Siento que estoy aprendiendo más a la vuelta que durante el viaje (siendo éste, eso sí, el que me lo ha permitido). ¡Será una verdadera aventura!
    No deja de sorprenderme cómo al entrar en cierta rutina, al abandonar la novedad constante, el miedo se apoderó totalmente de mi, entró a ser parte de mi persona. Toda la fuerza que tenía antes y durante el viaje desapareció. Me hice pequeña, muy pequeña de golpe. Fue como volver muuuy atrás. Supongo (y espero) que será para volver a crecer con mucha más fuerza, seguridad, y conciencia de mi misma, sin miedo a ser como quiera y como sienta. Con valor para confiar en el modo de vida que realmente me haga sentir viva, vivir.
    Gracias por la inspiración!!!

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