Rompe tus Miedos

He conseguido dar con el truco para destrozar todos los miedos que nos impiden hacer aquellas cosas de las que tenemos muchas ganas y sin embargo no logramos atrevernos. ¿Un chupito de vodka? También. Pero sobre todo sentirme ligera. Relaja los músculos al extremo, que el cuerpo se deje llevar por la gravedad, concentra toda tu atención en  disfrutar al máximo de las nuevas experiencias y no pienses en nada, nada, nada. Sólo siente.

en medio del cielo con Ana

En Boracay he logrado romper con tres miedos antiguos, y los tres combinados además: el mar, las alturas y la velocidad. Tenía que hacerlo, y tenía que hacerlo con ellas, porque era una de esas primeras veces que tanto me gustan y no podía dejar la oportunidad. Así que me agarré bien a las cadenas que sujetan el arnés del parapente y contemplé como mis pies iban alejándose de la cubierta de la lancha, y después vi cómo esa misma lancha se convertía en un simple punto blanco en medio del océano más bello del mundo (hasta ahora, al menos). Y gracias, gracias que lo hice: podía ver el mundo extendiéndose en todas direcciones y cuando la ansiedad de las alturas me permitía, miraba hacia abajo y me sentía tan pequeña como un átomo mojado en medio de la nada. Para calmar ese zsa zsa zsu inevitable del pecho que casi no deja respirar, nada mejor que la risa. Era divertido poder tener conversaciones absolutamente banales ahí arriba mientras toda la trascendencia de la naturaleza y el mundo nos abarcaba.

Y el día no termina ahí: como regalo especial, motos de agua. La velocidad, el viento y las gotas de agua de sal contra nosotras. Toda una experiencia. Poder controlar las olas, apretar y apretar el gatillo y saltar frenéticas planeando el mar.  Boracay es  de hecho un lugar ideal para practicar todo tipo de deportes acuáticos y además disfrutar de un paraíso inimaginable. Al atardecer seguíamos aún con las motos de agua, conduciendo rumbo al sol, y el mar se tornaba rosa y turquesa. El barco zarpó de vuelta hacia la costa y bordeamos pequeñas cabañas en medio del océano, islas olvidadas construidas con bambú y ruedas de camión cubiertas de sal. Cuando toqué tierra de nuevo comprendí que todos los miedos infundados que arrastramos durante toda nuestra vida pueden ser derribados con un soplido: solo hay que atreverse.

 Blanca y San volviéndose locas

cabañitas en medio del océano

¿Preparado para romper tus miedos?

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4 Comments

  • Sólo hay que atreverse! Y qué bien lo has echo!! :-)
    Felicidades por el atrevimiento y por el resultado; felicidades por el blog y felicidades por una frase magistral, soberbia, brillante, religiosa:
    “me sentía tan pequeña como un átomo mojado en medio de la nada” (esta frase por si sola vale un blog entero).

    Felicidades y gracias!

  • Cariño, me encanta este artículo tuyo, y de lo que más me alegro es de haberme enterado a posteriori de todo eso que has estado haciendo sin mi permiso, ja…Precioso texto, preciosas fotos y preciosa mi querida y valiente niña. Muua.

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