Sinécdoque. Lisboa

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Modos de conocer una ciudad

Lo que sé de ti es como si alguien me entregara un puñado de arena y me dijera: esto es el desierto. Como si me ofrecieran una rama del palma y me pidieran: conoce la selva. Es imposible e inherente al mismo tiempo que cada una de las partes tenga la facultad de ser el todo. Esa es la sinécdoque de la naturaleza.

Como esta esquina de Lisboa. No posee los artificios de la decadencia. No hay rastros de la melancolía que le nace de la tierra a Portugal y empapa cada una de sus partes. Más bien pareciera una planta carnívora expresando su descontento con los verdiazules de las paredes del Chiado, con los carteles y las pintadas antiguas y los errores del agua. A pesar de todo, también en la ciudad, cada una de sus partes habla de ella por completo y esta pared que se hizo selva que se hizo bosque dice de Lisboa la posibilidad de que de la tristeza y la suavidad de la noche nazca, por fin, un verde secreto.

Pensándolo bien: esa la única manera en la que los verdes secretos nacen.


Este texto está inspirado en las prácticas del taller de escritura de viajes Norte de Papel. Esta Navidad estamos regalando aprendizaje y objetos valiosos así que no te quedes sin tu plaza. Toda la info aquí:

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